Caravanserais de Capadocia

Los caravanserais se han utilizado desde el siglo X. Entonces el comercio a través de Turquía en los tiempos medievales selyúcidas dependía expresamente de las caravanas de camellos (Kervan), que se detenían a pasar la noche en hospedajes y hoteles conocidos como kervansarays o caravansarais, literalmente “palacios de caravanas”. Estas construcciones proporcionaban alojamiento y otros servicios a los comerciantes, así como establos para sus animales. Los caravanseraies fueron vistos por primera vez en Asia Central, durante la época de las Caravanas, la dinastía Ghaznavids y el Gran Estado selyúcida.

En los caravanserais, los comerciantes extranjeros y nativos podían permanecer por tres días. Allí arreglaban sus zapatos y a los pobres se les entregaban zapatos nuevos; se trataba a los enfermos y se cuidaba a los animales, como es el caso del servicio de herrería. Para sus prácticas religiosas utilizaban la “Kosk Mescid”, una pequeña mezquita en el centro del patio que constituía la parte más importante de los caravasares.

Generalmente los patios estaban rodeados de habitaciones, depósitos, casetas y cuartos de baño. Braseros y “tandirs” (hornos enterrados) se empleaban para calentar los lugares, mientras que las velas y las lámparas se utilizaban para darles luz. En estos caravanserais trabajaban personas especializadas en todo tipo de servicios: desde el imán (líder religioso), hasta el mensajero, veterinario, médico, herrero o cocinero.

En Capadocia se utilizaron piedras de las rocas volcánicas para la construcción de los caravanserais. Con fines defensivos, sus muros eran construidos como los de un castillo. Algunos de los mejores ejemplos de la mampostería selyúcida se pueden ver en las entradas, llamadas “Tac Kapi”. Aunque los diseños de ornamentación más utilizados solían ser dragones, leones y motivos florales, en Capadocia  predominan los diseños geométricos. Las puertas eran de hierro.

Los caravanserais se construyeron a lo largo de las carreteras que van desde Antalya – Konya – Kayseri a la tierra de los turcomanos, pasando por Erzurum y Tabriz; y desde la región del Mar Negro hasta Irak , a través de Amasya – Tokat – Sivas – Malatya – Diyarbakir a una distancia de entre 30 y 40 kilómetros entre uno y otro, lo que equivale a un día de viaje en camello.

Hoy en día se pueden apreciar algunos de los más bellos ejemplos de caravanserais en la región de Capadocia, especialmente entre Aksaray y Kayseri, Sultanhani en Aksaray, Agzikarahan en Aksaray y Sarihan en Avanos.

Cuando los europeos encontraron nuevos caminos hacia China, la Ruta de la Seda empezó a perder importancia y con ella los caravanserais. Tras los siglos XV y XVI, la mayoría de ellos no volvieron a ser utilizados.

Actualmente, los viajeros pueden visitar los caravanserais de Capadocia, en excursiones privadas y en uno de ellos, el Sarı Han, podrán apreciar también la ceremonia de los derviches giróvagos y su danza ritual Semá.