Tras el eco de las antiguas Caravanas

No había mejor modo de amortiguar la marcha. Las largas horas de camino entre áridas estepas, desiertos y montañas rocosas, expuestos a calores o fríos intensos, agotaban al más duro de los comerciantes, peregrinos y aventureros. Al principio fueron unos pocos, luego se fue poblando el camino de estas posadas que se llamaron desde entonces “caravanserais” o “caravasares”. De acuerdo …